¡Hola! ¡Hoy estamos en la Plaza Nueva de Sevilla!

Que curioso pensar que aquí en la época romana corría el agua del Guadalquivir, de uno de sus brazos que partía de una zona próxima a la Barqueta, atravesaba la Alameda de Hércules, la Campana, la calle Sierpes y se volvía a unir al cauce principal a la altura del Arenal. Aquí se encontraron en el siglo XVIII, cuando se construyeron los edificios modernos que ahora vemos, restos de barcos romanos, anclas y cimientos de muelles y embarcaderos. También más tarde para las obras de construcción del metro se encontró un barco musulmán y un ancla bizantina. Esta zona de la ciudad se conocía como la Laguna de la Pajería y fueron los visigodos más tarde los que comenzaron a desecar la zona para ampliar la ciudad y los árabes definitivamente los que le dieron un uso, concretamente para necrópolis en el siglo XI, en esta época ya este brazo del río dejo de ser navegable. Aquí se sitúo en ese tiempo el llamado cementerio de los alfareros.

Otro gran cambio para el espacio llegó con la conquista cristiana de la ciudad tras la cual Fernando III donó este terreno a la Orden Franciscana que construyó aquí su sede, un convento de grandes dimensiones. Llegó a haber más de trescientos franciscanos y fueron los monjes que participaron en la evangelización de América. Aún hoy día podemos observar restos del mismo en la capilla de San Onofre situada justo al lado de la parada del tranvía y el arquillo renacentista (junto al Ayuntamiento) que da acceso a la plaza de San Francisco. Existe un dicho popular con este arquillo que dice que si lo cruzas nunca te casarás. Toda la Plaza Nueva fue la zona de jardines y huertas del edificio. Dicho convento estuvo funcionando hasta 1840, fecha a partir de la cual fue desvalijado a causa de los saqueos napoleónicos y la desamortización de Mendizabal.

Una curiosiada es que la capilla de San Onofre es la única de Sevilla que está abierta 24 horas. Se puede orar al santísimo en cualquier momento del día gracias al trabajo de 600 voluntarios que aseguran la permanencia y apertura del espacio. Es un lugar misterioso y lleno de leyendas.

Tras la destrucción del convento un grupo de intelectuales sevillanos solicitaron al ayuntamiento la conversión del solar de la Casa Grande de San Francisco en una nueva plaza mayor para la ciudad, con un monumento en el centro, como ejemplo de la centralización del espacio urbano muy a la moda en las visiones urbanísticas del momento en la grandes ciudades europeas y con este objetivo se fue configurando poco a poco este espacio central de encuentro de la ciudad. Se convirtió en la plaza más amplía y céntrica, los sevillanxs se reunían en ella para pasear e incluso se podían alquilar tumbonas para tomar el sol. Había varios kioskos de flores, golosinas y unos urinarios públicos e incluso en el centro un kiosko de música. Su nombre original es el de Plaza Nueva pero según los gobiernos y los avatares de los tiempos políticos tomó otros nombres como de la República, Libertad, Fernando III, Isabel II hasta recuperar su nombre genuino.

En su arquitectura actual encontramos el edificio más antíguo es el Hotel Inglaterra construido en 1870 como fonda, así se llamaban antiguamente los hoteles, y que perdura en el mismo lugar pero no es su forma originaria. Frente a la puerta de este histórico alojamiento puedes encontrar una parada de Taxi siempre con vehículos disponibles muy útil para tus desplazamientos dentro y fuera de la ciudad.

Después en el siglo XX las grandes empresas de la época querían estar presentes en el nuevo espacio público de moda de la ciudad y se añadieron nuevos edificios grandes y muy demostrativos como la sede de Teléfonica de estilo regionalista, edificada por Juan de Talavera, muy criticada por la academia de Bellas Artes de Sevilla por la semejanza de su torreón a la Giralda y la aseguradora la Unión y el Fenix en la esquina que gira hacia la Avenida de la construcción.

Para terminar, datos útiles de la plaza en la actualidad son por ejemplo que cuenta con un gran bicicletero para amarrar vuestras bicis si decidís pasear el centro de la ciudad y necesitáis un lugar seguro donde amarrarla y que todos los días de la semana suele haber espectáculos de artistas callejeros de diferentes estilos incluídos el cante y baile flamenco. Pegado a la Plaza Nueva está el barrio del Arenal con muchas opciones para tapear y disfrutar el ambiente típico de los bares de Sevilla. Os dejamos un vídeo de los artistas callejeros de Plaza Nueva para que os hagáis una idea. ¡Hasta nuestro próximo artículo! ;)

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